RELATO PREMIADO Y RELATO FINALISTA CONCURSO MAE MEDIACIÓN

RELATO PREMIADO Y RELATO FINALISTA CONCURSO MAE MEDIACIÓN

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Como ya os habíamos anunciado hace unos días, ya tenemos el RELATO GANADOR de esta convocatoria 2016-2017 del CONCURSO RELATOS BREVES MEDIACIÓN Y NAVIDAD por MAE MEDIACIÓN.
Se presentaron un total de 21 relatos, así que estamos muy contentos a la vez que sorprendidos por esta participación tan alta. Al leer los relatos, te das cuenta de que la MEDIACIÓN ya no es una desconocida en España y que las personas valoran sus beneficios y utilidad.
El relato más votado no resultó ganador en la primera votación del jurado, pues hay otro relato que en esa primera ronda recibió el mismo número de votos que aquél. Por este motivo, el jurado ha decidido PUBLICAR ambos relatos: el GANADOR del premio y el FINALISTA.
Nos han encantado, porque son imaginativos, bien escritos, sugerentes y el ganador conecta con la esencia de la mediación, en cuanto que  la labor del mediador  NO ES INVASIVA,  NO FUERZA a las partes, sino que con las técnicas que sabe y que utiliza, PROVOCA la REFLEXIÓN de las personas que se apuntan a un PROCESO DE MEDIACIÓN PARA INTENTAR GESTIONAR Y RESOLVER SUS CONFLICTOS, para que ellos mismos encuentren salidas, nuevas ideas, alternativas, oportunidades donde antes había un callejón sin salida, un muro, una barrera. Evidentemente la autora es MEDIADORA.
En cuanto al relato finalista, se trata de un texto muy bello y original, porque solo está puntuado con comas. La autora no es mediadora, es ESCRITORA y esto también se percibe en el texto. Ella nos envió el relato bajo el nombre de un seudónimo. Al comunicarle que era finalista del concurso, nos dio su nombre y apellidos auténticos.
Y sin más publicamos los relatos:

  • RELATO GANADOR

Título: LA PREGUNTA.
Autora: Ángeles del Pozo León. Mediadora y arquitecta. Madrid.
 

“Hay una grieta en todo. Así es como entra la luz”.

Leonard Cohen

 
Se detuvo y soltó todas las cosas que había ido cogiendo distraída por la tienda. Siempre le había encantado comprar los regalos de Navidad y, además, siempre acertaba. Pero aquella tarde no conseguía centrarse. No podía dejar de darle vueltas a una pregunta que le habían hecho esa mañana.
 
Accedió a asistir a la sesión de mediación por la insistencia de su hermana pequeña. Aquella dulce niña pelirroja siempre había sido la idealista de la familia, la que creía en un mundo mejor y pensaba que hablando se entiende la gente. Pero la vida real no era así, y para no ser ella la causa de otro cisma familiar accedió a ir, aunque sabía con total certeza que nada haría que cambiara un milímetro su postura. No volvería este año tampoco a la cena familiar de Nochevieja. No quería volver a ver a su hermano. No podía perdonarle su actitud ni esas palabras que le hicieron sentirse tan dolida y traicionada. Si había estado dos años sin dirigirle la palabra no acababa de entender qué era lo que le podían decir en aquellas sesiones que le hiciera cambiar de opinión.
 
Le sorprendió verle allí. Con aquella chaqueta oscura parecía más mayor. Él ni siquiera pudo mirarla a la cara. No podía atreverse después de lo que dijo delante de todos. Era muy orgulloso y jamás reconocería que se equivocó. Escucharle contar su versión hizo que se enfadara aún más y ni siquiera le había pedido perdón. Cuando le tocó hablar a ella por fin pudo dejar las cosas claras y decirle a la cara lo mala persona que era. Es curioso, no recordaba que la mediadora hablase mucho.
 
Pero, esa pregunta que hizo… no conseguía quitársela de la cabeza.
 
No llegaron a contestar. Les dijo que seguirían en la siguiente sesión. Salió decidida a no volver. Menuda pérdida de tiempo. Ya sabía lo que iba a pasar, volverían los reproches, los insultos, la distancia. Le diría a su hermana que lo había intentado pero que con alguien así es imposible hablar.
 
Sin embargo, cada vez que le daba vueltas a esa pregunta más dudas tenía.
 
Nunca se había planteado no tener razón, claro que la tenía, pero le intrigaba mucho saber qué contestaría él. Le vino a la memoria la última Nochevieja que habían pasado juntos. Menudo lío, veintisiete personas de entre 2 y 80 años metidas en un salón comiendo lombarda, abriendo regalos, jugando al Monopoly y haciéndose fotos… Se le hizo un nudo en el estómago. Y sin saber cómo, se descubrió pensando en él de otra manera.
 
De repente supo la respuesta a la pregunta. Su respuesta. Aún no creía que pudiera cambiar nada, pero en ese momento decidió ir a la siguiente sesión. No tanto para dar su respuesta como para escuchar lo que él tenía que decir.
 

  • RELATO FINALISTA

Título: LA CUNA DEL MAR.
Autora: Cristina Pecharromán (seudónimo Elena Muiño). Profesora de inglés (licenciada en Filología inglesa) y escritora. Candás.
Se acercó a la orilla sigilosamente y dio un paso hacia adelante, retrocedió titubeando, la gran luna envolvía el paisaje plateado de brillos de nácar y rocas pálidas, Andrés se puso de rodillas en el agua y juntando las manos extendió su mirada hacia el sendero de luz que sobre el mar reflejaba el astro iluminado aquella noche de Navidad sin sueño , ayúdame a recuperar a mi hijito, el mar me lo ha robado, lo mantiene dormido en un letargo de muerte y lejanía, sin motivo, por un capricho egoísta y cruel, no le ama, solo lo quiere poseer como una prenda, tú, luna, que siempre has escuchado a los hombres de todos los tiempos y lugares, media por mi ante él para que me lo devuelva, el mar, aludido, habló enfurecido, no lo cuidaste bien, Andrés, no hiciste caso a los consejos que te decían que no lo llevaras aquel día a pasear por mi orilla, no eres un buen padre, lo expusiste a mi cólera y me lo llevé para hacer justicia, no la vuestra, la de mi mundo y pueda formar así parte de mis criaturas, ahora es tarde, no puedo hacer nada, siempre es posible un milagro, dijo la luna con voz susurrante y templada, dime mar, ¿para qué quieres un niño de piel blanca?, la cresta de una ola alcanzó el costado de Andrés que proseguía casi hundido, rodeado de una sal devoradora, lo llevaré al fondo de mis abismos y será un niño feliz, como mis tritones y sirenas, conocerá la paz de mis súbditos, el amor de todos los seres marinos, y estará lejos de la absurda inteligencia humana que todo lo invade y  lo destruye en un vano deseo de codicia sin límites, la luna se volvió hacia el padre que continuaba en posición suplicante y no osaba tocar el agua con sus manos, que cerraba con fuerza cada momento, Andrés, ¿quieres a tu hijo?, el padre elevó sus ojos al cielo con dolor, mi niño del alma es un todo, no hay  vida sin él y maldigo aquella tarde en la que presa de mi arrogancia de lugareño no escuché las advertencias de quienes me dijeron que no me acercara al borde del agua por el temporal, sin embargo mi único propósito era que mi hijito conociera el mar por vez primera, se deleitara en la grandeza de sus fortalezas de silencio y espuma y admirara la vasta extensión de su inmensidad, pero no tuve en cuenta la poca clemencia del océano que aunque dice amar a todas sus criaturas no tiene piedad en llevarse a un niño que no le pertenece, la luna permaneció en silencio unos segundos y concentró su mirada en las luces de un barco lejano, ¿cómo vamos a resolver esta situación?, os lo pregunto a los dos, este hombre tenía un hijito de dos años al que el mar le arrebató porque  juzgó que siendo padre no le protegería de todos los peligros, él reconoce con su pena que se equivocó aquella tarde de tormenta y no por ello ama menos al niño,  solo vosotros tenéis la solución que se encuentra en vuestro corazón,  un remolino de agua salada surgió en el centro del claro de luna y en el medio, una cuna de algas sostenía un niño de corta edad que respetado por los peces emergía sonriendo, alzando su manita con una dorada estrella de mar en su pecho, mientras un par de delfines saltaban a su alrededor en círculos de cristal eternos.
 
Este es el segundo año en que MAE Mediación en colaboración con ANTUÑA ABOGADOS y COACHING AZUL  Global Coaching Solutions  convocan el concurso sobre CUENTOS O RELATOS BREVES DE NAVIDAD cuya temática es la Mediación para la gestión y resolución de conflictos.
Así que hoy, 12 de NOVIEMBRE DE 2016, publicamos  las bases de este concurso con tiempo suficiente para que podáis escribir vuestros relatos y  OS ANIMÉIS A PARTICIPAR.
Lo que nos ha movido a convocar esta segunda edición de nuestro concurso es el afán de CREER en la MEDIACIÓN como un método óptimo para COMPRENDER, GESTIONAR Y RESOLVER NUESTROS CONFLICTOS.
Toca ya una nueva visión, saber el modelo de sociedad que queremos y contribuir a ello de mil formas. Esta es una de ellas, una pequeñísima aportación, pero no por ello menos valiosa.  Al hacerlo, nos sentimos como la niña de la imagen:
Inocentes, porque creemos en este nuevo paradigma de la Mediación y avanzamos a pesar de las críticas de los descreídos.
Vamos firmes por el camino hacia la mediación, marchamos llenos de confianza, porque ya hemos descubierto sus bondades.
Nos sentimos vitales, llenos de energía y seguimos, a pesar del frío, de la nieve y de que pisamos un territorio aún sin explorar del todo.      Y, además, lo hacemos portando el candil de la claridad para todo aquel que se acerque a preguntar:

¿QUÉ ES ESTO DE LA MEDIACIÓN? y ¿PARA QUÉ SIRVE?…

 
 

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